DE ESTA HISTORIA NACEN LOS COLORES
NUEVAS VERSIONES-COLECCIÓN JARRO
Es por ello que en esta colección Jarro nos inspiramos en este objeto icónico, principalmente en sus colores y en la historia que ha recorrido a través del tiempo.
Esta colección no busca seguir un estándar de moda, sino contar una historia a través del color y el tejido elaborado por las artesanas.
Cada color presente en esta colección representa una etapa, un uso o una memoria relacionada con el jarro. Tonos que recuerdan la identidad del pueblo, sus prácticas y costumbres familiares, y el legado que continúa vivo en cada generación.
Esta colección no es únicamente una nueva propuesta, sino una extensión de la misma historia, donde los colores y tejidos reflejan la evolución de las prácticas culturales a través del tiempo.
Te presentamos la interpretación de las artesanas a través de los colores de este objeto icónico y cómo cada tono cuenta una historia de evolución y uso en la vida diaria.
1
EL ORIGEN
El jarro en su estado puro
La historia de esta colección comienza con uno de los tonos más representativos dentro de la Colección Jarro: el naranja rojizo.
Este color representa el estado más puro y natural del jarro, evocando el tono original del barro con el que normalmente se elaboraban estas piezas utilizadas dentro de los hogares guatemaltecos. Antes del fuego, del uso y del paso del tiempo, existía el barro en su forma más auténtica, caracterizado por esos tonos rojizos y cálidos que hoy inspiran esta primera etapa de la colección.
Pero la conexión de este color no se encuentra únicamente en el barro.
Dentro del tejido también se incorpora uno de los elementos más importantes de esta interpretación: el brocado del jarro.
Esta conexión entre barro y tejido convierte al jarro no solo en un objeto cotidiano, sino también en un símbolo visual que permanece vivo dentro de la identidad textil del pueblo Tz’utujil.
Muchos de los brocados utilizados dentro de esta colección tienen su origen en diseños que han sido tejidos desde generaciones pasadas por madres y abuelas del pueblo, quienes lograron reinterpretar elementos de su entorno cotidiano dentro de los lienzos textiles elaborados en telar de cintura. A través de formas, siluetas y patrones, estos tejidos comenzaron a representar objetos importantes dentro de la vida diaria, convirtiéndose con el tiempo en parte de la memoria visual y cultural de la comunidad.
Uno de estos ejemplos es el brocado del jarro, una representación inspirada en la forma característica de este objeto tradicional y la silueta que forma la mujer tzutujiil al sostener con sus dos manos levantadas el jarro que estaba en su cabeza despues de ir a recolectarlo a las orillas del lago y claro, en la relación que durante años mantuvo con la vida cotidiana de las familias Tz’utujiles.
Actualmente, las artesanas de Cojolya continúan utilizando e interpretando estos brocados con profundo respeto hacia su origen y significado cultural. A través de cada tejido, no solo preservan técnicas ancestrales, sino también historias, símbolos y elementos que forman parte de la esencia del pueblo de Santiago Atitlán.
Cada producto de esta colección busca mantener viva esa conexión entre tradición, tejido e identidad, permitiendo que la historia del jarro continúe presente a través de las manos de las artesanas y de los colores que inspiran esta colección.
En el pueblo de Santiago Atitlán, este brocado es conocido en idioma Maya Tz’utujil como K’uxaaj Xaar, cuya traducción al español hace referencia al “brocado del jarro”. A través de generaciones, las mujeres representaron este objeto dentro de sus lienzos textiles, reinterpretando su silueta y su forma característica mediante figuras tejidas a mano.
















